Para algunas personas el mundo se vuelve tan pequeño como una habitación: un trastorno de ansiedad llamado agorafobia (terror a los espacios abiertos) ha llegado a su vida. El problema comienza un día, con una intensa sensación de temor a ir al supermercado o subirse a un ómnibus, o verse en cualquier espacio cerrado y muy concurrido como el tren, el subte, túneles, shoppings, teatros, etcétera.
En ocasiones ese miedo se vuelve tan intenso, que caminar hasta el ascensor o la puerta de calle se torna una misión angustiante y terrible. La sensación recurrente: que algo malo puede sucederle fuera de casa, y que en ese caso nadie va a poder ayudarla. Esto viene usualmente acompañado de sudor, palpitaciones, sensación de ahogo, ganas de vomitar y una gran sensación de pérdida de control.
La agorafobia afecta especialmente a mujeres de 25 a 35 años, y según los médicos, puede convertirse en una enfermedad crónica. Suele manifestarse encadenada a cuadros de depresión o asociada a otro trastorno de ansiedad comúnmente llamado ataque de pánico. Pero no siempre es así, a veces surge sola, silenciosa, encerrando a la persona en su propia cárcel.
Si bien no hay estadísticas internacionales, se estima que casi el 30 por ciento de la población mundial padece agorafobia y otros trastornos de ansiedad.
El Paxil (Paroxetina) es uno de los medicamentos más recetados en pacientes con agorafobia. Se trata de un antidepresivo -el primero que se usó en EE.UU. para tratar los ataques de pánico- que retrasa eficazmente (hasta un año) la aparición de nuevos episodios de ansiedad. Se toma una sola vez al día, junto a la comida, y también es administrado en individuos con trastorno obsesivo compulsivo y estrés post traumático. Su principal componente, la paroxetina, actúa sobre el organismo inhibiendo selectivamente la recaptación de serotonina y generando sensación de bienestar en el paciente.
Por las características de la agorafobia, quienes la padecen son más proclives a desarrollar estados depresivos o ingerir drogas, en una búsqueda desesperada por controlar los miedos irracionales. También son comunes los problemas digestivos y las enfermedades cardiovasculares derivadas del estado de angustia permanente del paciente. Por eso, es indispensable consultar a su médico o psiquiatra de confianza, e iniciar un tratamiento.
Datos del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos, sólo el 20 por ciento de los episodios de agorafobia se resuelven sin tratamiento. El 80 por ciento restante logra superar de por vida esta dolencia con ayuda de terapias y medicaciones antidepresivas.
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