Una de las particularidades del virus de inmunodeficiencia humano (HIV), es que puede desarrollarse en el cuerpo por el transcurso de doce años sin manifestar algún tipo de malestar. A partir de entonces, sí comienzan a producirse trastornos graves, mortales la gran mayoría de ellos. Esta fase recibe el nombre de síndrome de inmunodeficiencia adquirido. Se debe, a que el HIV acciona dañando los glóbulos blancos, denominados linfocitos, columna vertebral del sistema inmunológico del organismo humano.
Ya que este virus puede llegar a resultar silencioso en su primera etapa, es aconsejable la periódica realización de una prueba con HIV Tester, para verificar la existencia o no del HIV en el organismo. Principalmente, luego de haber mantenido relaciones sexuales heterosexuales u homosexuales, anales, bucales o vaginales. O bien, tras haber compartido elementos como cepillo de dientes, afeitadoras o jeringas. Es fácil y rápido. Luego de diez minutos de haber dejado caer una gota de sangre en un dispositivo con un reactivo, ya puede obtenerse el resultado.
Más aún, es recomendable la realización del HIV Tester, cuando se manifiestan alguno de los siguientes síntomas. En ninguno de los casos debe, ligeramente, adjudicársele a una enfermedad derivada.
Durante la fase que comprende la primera década, debe contarse:
- Dolores no específicos: por lo general son de carácter muscular, y pueden afectar a cualquier parte del organismo
- Aumentos de temperatura: son resultado de la presencia del HIV que, como cualquier virus, despierta una de las herramientas más importantes del sistema inmunológico
- Dolores de garganta: esto se debe a la inflamación de los ganglios, otra de las acciones del HIV, que puede también atacar los ganglios linfáticos de las axilas, cuello e ingles
- Infecciones de hongos: la debilidad del sistema inmunológico, dañado por la acción del HIV, reduce las defensas del organismo frente a cualquier otra bacteria o virus presente en el ambiente, o de contagio por vía oral o fluidos
- Herpes genital u oral
- Transpiración nocturna: debido al progresivo ascenso de la temperatura
- Rápida pérdida de peso: expresión de la misma falla en el sistema inmunológico
- Constante tos seca
- Hinchazón de las articulaciones
- Sarpullidos
- Dolores de cabeza
- Letargo: vinculado a la falta de energía, producto de una mala absorción de la alimentación, en la que los glóbulos blancos juegan un papel fundamental
- Fatigas repentinas
- Diarreas que pueden prolongarse alrededor de diez días
- inusuales manchas blancas, rojas, rosas, moradas o color café en la boca, la garganta, la lengua, debajo de la piel, en nariz o párpados
Las manifestaciones más específicas del SIDA, la última y más severa etapa del HIV, son:
- infecciones denominadas "oportunistas" (ya que se presentan a partir de un falla en el sistema inmunológico), amenazantes para la vida del organismo. Entre ellas, la toxoplasmosis, la neumonía, la tuberculosis, etc.)
- cáncer
- demencia
- depresión
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