Un nuevo medicamento que ha sido un éxito de público eleva interrogantes importantes.El Viagra ha estado presente en el mercado por cerca de dos años. Todo el mundo conoce este nombre. Ha tenido el crecimiento inicial más rápido de cualquier producto farmacéutico, inmediatamente después de su lanzamiento en los Estados Unidos, que se realizó en abril del año 1998 (aún cuando, desde esa fecha en adelante, ese récord ha sido sobrepasado). Siendo el primer medicamento oral efectivo aprobado para el tratamiento de la disfunción eréctil (DE), el Viagra ha tenido un impacto poderoso y liberador en la discusión pública acerca de la sexualidad y ha dado lugar a una cantidad infinita de chistes.
La gran magnitud de ventas generadas por el Viagra quizás ha llevado a que los pagadores contra terceros busquen nuevas razones para evitar pagar por él. Algunos describen al Viagra como un medicamento de “estilo de vida”, lo cual sería supuestamente distinto de las terapias médicas importantes y serias. Por el contrario, tanto aquellos que sufren de disfunción eréctil como también las autoridades médicas reconocen que, de hecho, es un problema médico serio, el cual es producido, por lo general, por otros problemas médicos serios. El Viagra y su experiencia en el mercado del cuidado de la salud, plantea preguntas con respecto a dónde se puede dibujar una línea entre los problemas médicos serios y la calidad de vida que está conectada con la salud y con respecto a si acaso ese límite es significativo.
Trasfondo
Una cantidad estimada de 30 millones de hombres en los Estados Unidos y 100 millones de hombres a lo largo de todo el mundo están afectados por la disfunción eréctil: la imposibilidad de obtener y de mantener una erección que sea suficiente para obtener una experiencia sexual satisfactoria. En una gran encuesta que se realizó en Estados Unidos, se descubrió que el 52 por ciento de los hombres cuyas edades fluctúan entre los cuarenta y los setenta años informaron tener algún grado de disfunción eréctil. Aunque la tasa y la severidad de la disfunción eréctil se incrementan con la edad, la edad en sí misma no parece ser la causa primaria. Cerca del 80 por ciento de la disfunción eréctil está asociada con causas orgánicas. Las enfermedades que tienen relación con la edad, tales como las enfermedades vasculares y la diabetes, los medicamentos que se ingieren para tratar esas enfermedades y los efectos a largo plazo de fumar y del abuso del alcohol, todos ellos contribuyen a una aparición creciente de la disfunción eréctil. Hay otros factores de riesgo adicional para la disfunción eréctil, que incluyen: la arterosclerosis, la diabetes, la depresión severa, las heridas y la cirugía, incluyendo la prostatectomía radical y la herida en la médula espinal.
Cómo funciona el Viagra
El Viagra (citrato de sildenafil) funciona en respuesta a la estimulación sexual, incrementando el flujo sanguíneo hacia el pene. En los experimentos clínicos, el 74 por ciento de los pacientes que ingerían Viagra informaron tener erecciones mejoradas, comparado con el 16 por ciento de los que ingirieron placebo.
La amplia experiencia, tanto en los experimentos clínicos como en el uso luego de su aprobación, ha demostrado que el Viagra es un medicamento que se tolera bien. En los experimentos clínicos, el Viagra no tuvo un resultado de aumento en las tasas de infarto al miocardio o de otros eventos cardiovasculares serios durante el tratamiento a corto plazo o el tratamiento a largo plazo. Aún más, no hay ninguna evidencia epidemiológica de que el Viagra aumente el riesgo cardiovascular inherente a la actividad sexual. Hay una base grande de experiencia de la cual se puede extraer esta conclusión epidemiológica: en el primer año y medio que se comercializó en los Estados Unidos, se prescribieron más de 15,6 millones de recetas médicas de Viagra. Como evidencia de su uso satisfactorio, se volvió a recetar cerca de la mitad de la cantidad anterior.
Los competidores del Viagra
Con anterioridad a la introducción del Viagra, los tratamientos alternativos de prescripción eran, en su mayoría, medicamentos no orales. En Estados Unidos, por ejemplo, las alternativas principales eran las prótesis en el pene, los dispositivos de aspiración, la terapia a través de inyecciones en el pene, los supositorios trans uretrales y la asesoría profesional. En muchos países, también se usaban remedios tradicionales como la yohimbina.
Las ventas de Viagra
El Viagra fue lanzado por primera vez en abril de 1998 en los Estados Unidos, un poco tiempo después de que la FDA (Food and Drug Administration) le otorgara su aprobación. Actualmente se vende en más de cincuenta países. En su primer trimestre de existencia en el mercado de los Estados Unidos, se vendió más de 400 millones de dólares en Viagra; en la semana del 8 de mayo de 1998 – un mes después de su lanzamiento -, se escribieron más de 300.000 prescripciones médicas que recetaban Viagra. Desde ese entonces, Pfizer ha mantenido un precio de lista de 7 dólares por tableta. El Viagra es substancialmente menos caro que sus competidores farmacéuticos: Muse, el supositorio trans uretral y Caverject, la inyección en el pene.\
Las recetas médicas aumentaron y se estabilizaron en los trimestres que se siguieron desde el lanzamiento del Viagra. Una razón fue por la información que obtuvieron los hombres al probar el medicamento. Algunos se dieron cuenta de que el Viagra no era efectivo para ellos. Otras personas, que en realidad no padecían de disfunción eréctil pero que de todos modos lo habían probado (con la autorización de un doctor), confirmaron que el Viagra no confería una destreza sexual exagerada. Además, su uso se ha limitado debido a la consciencia pública siempre en aumento, que se concentra en los asuntos de seguridad cardiovascular de los hombres que ingieren el Viagra, particularmente de las muertes y de los eventos adversos serios que fueron informados a la FDA. Sin embargo, no se ha establecido ningún vínculo causal entre el Viagra y los informes de muertes y la FDA “continúa creyendo que el Viagra es seguro y efectivo, si se usa de acuerdo a las instrucciones que aparecen allí”.
El registro europeo fue otorgado por la EMEA (European Medicines Evaluation Agency – Agencia Europea de Evaluación de los Medicamentos) en septiembre de 1998 y comenzaron las ventas en la mayor parte de los países europeos en poco tiempo después. El sistema de salud del gobierno cubre las compras de Viagra sólo en Suecia, la República de Irlanda y, para uso limitado, en el Reino Unido. En la mayor parte de los países las ventas han mostrado una estabilización, luego de llegar a la cima, como fue la experiencia de los Estados Unidos.
Las aprobaciones y los lanzamientos en América Latina se siguieron un poco tiempo después de la aprobación y el lanzamiento del medicamento en los Estados Unidos y actualmente el Viagra está disponible en una gran cantidad de países asiáticos, Australia, Nueva Zelanda y Canadá. La aprobación de Japón, en enero de 1999, fue inaudita en dos sentidos. En primer lugar, la aprobación, que tuvo una duración de seis meses, fue la aprobación más rápida que haya sucedido en Japón. En segundo lugar, por primera vez en su historia Japón aceptó datos de experimentos clínicos que habían sido ejecutados en otro lugar.
Evidencia de Valor para los Consumidores
La única medida más reveladora de un valor económico innovador es la respuesta del mercado hacia él. Desde el punto de vista de esta medida, el Viagra ofrece un ejemplo sobresaliente: las ventas del medicamento crecieron muy rápidamente después de su lanzamiento y sus competidores sufrieron una caída dramática. Esencialmente, la introducción del Viagra cuadruplicó el mercado para el tratamiento de la disfunción eréctil (en ventas en dólares) en los Estados Unidos en un período de 8 meses. Al mismo tiempo, el Viagra afectó de manera abrupta a las ventas de los otros tratamientos para la disfunción eréctil, cuyas recetas médicas bajaron hasta casi la mitad. Hoy en día, el Viagra posee un 92 por ciento de las nuevas recetas médicas para tratar la disfunción eréctil.
La evidencia se apoya en el hecho de que muchos compradores de Viagra pagan el precio completo de sus propios bolsillos, puesto que la cobertura del Viagra por parte de los seguros está lejos de ser universal en Estados Unidos. El 58 por ciento de las recetas médicas de Viagra en Estados Unidos se pagan del bolsillo de cada persona, porcentaje mucho más alto que el promedio de todos los medicamentos, que es de un 22 por ciento. En contraposición, el 70 por ciento de las recetas médicas para Muse son cubiertas por algún tipo de seguro.
Esto sucede no tan sólo en los Estados Unidos, sino que también en la mayoría de los otros países, en los cuales la mayor parte de los planes de salud que están en manos del estado no cubren las compras de Viagra. De hecho, en muchos países existía un mercado negro con precios caros para el Viagra, incluso antes de que el producto estuviera disponible legalmente, indicando que los consumidores estaban dispuestos a pagar un precio más alto que el precio de mercado.
Uno de los motivos para apurar la aprobación del Viagra en Japón fue porque el gobierno quería establecer un control sobre el mercado de este medicamento, dado que había un mercado negro que estaba prosperando en Japón.