“Siempre tuve una vida sexual muy activa. Para mí el sexo es fundamental, tanto como comer o beber. Por eso, cuando empezaron los problemas, me sentí fatal. No era solo una cuestión orgánica ni sexual, me sentía incompleto”. Esos “problemas” a los que se refiere Gonzalo R, de 64 años, comenzaron luego de cumplir los 53 años. Hasta ese momento, no había tenido inconvenientes en lograr y mantener una erección.
“Al principio no me preocupé demasiado. Uno sabe que con el paso del tiempo eso puede ocurrir, a veces. Hasta que se volvió algo recurrente. Entonces, cada vez que tenía una cita estaba nervioso, pensando que no lo iba a lograr. Ese no era yo, me sentía descolocado, menoscabado. Probé decenas de productos, de toda índole, pero nada funcionó. Hasta que me recomendaron el uso de Cialis“, recuerda.
Un amigo, que había probado recientemente el producto, le habló sobre sus ventajas: con una sola toma, sólo unos minutos antes de mantener relaciones, Cialis garantiza una erección firme y duradera. Además, su amigo le aseguró que era el único producto cuyo efecto puede durar más de 36 horas.
Lo que su amigo le contaba era tan perfecto, que no podía ser verdad. “Consulté con mi doctor de cabecera y me comunicó que era cierto y que si deseaba lo podía consumir sin problemas. Roberto, mi amigo, me explicó, también que podía comprarlo de manera discreta y efectiva a través de la Farmacia Online. Y entonces empecé a probar. Los testimonios de mi amigo y de mi médico hicieron que renovara mis esperanzas de que los problemas desaparecieran”.
Y así fue. A pesar de que a esa primera cita llegó algo nervioso, esos nervios no duraron demasiado. “Ni bien me tocan un poquito, mi organismo es una maravilla. Ahora sólo tenía que preocuparme por pasarla bien y que mi compañera también lo hiciera”.
Por fin Gonzalo había encontrado la solución a su problema. Desde ese entonces, Cialis se convirtió en mi aliado ideal. Sólo tengo que tomar un comprimido y sé que no va a haber problemas. Es la solución que estuve esperando durante años”.
Ahora, según cuenta, los malos ratos quedaron en el pasado. “Me siento un pibe como en mi juventud. Gozo con cada conquista y el sexo volvió a ocupar un espacio de placer y satisfacción. Ya no hay lugar para los nervios, ahora me dedico a disfrutar”.