A lo largo de la historia las preferencias médicas en cuanto a los tratamientos para controlar la hipertensión arterial han ido variando. Durante muchos años los diuréticos ocupaban el primer lugar de las prescripciones para tratar esta enfermedad y, aunque en muchos países continúa siendo así, en la actualidad existe una gran cantidad de productos que pueden ser considerados.
En los recientes años nuevos medicamentos antihipertensivos como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, dentro de los cuales se encuentra Benicar, acaparan el mayor porcentaje de ventas superando el 30 por ciento. Sin embargo, casi a su mismo porcentaje los diuréticos mantienen su nivel de elección quizás porque muchos especialistas optan por recetarlos en conjunto.
Por lo general muchos profesionales se inclinan a indicar antihipertensivos y diuréticos en conjunto en casos muy graves donde no se puede prolongar la espera de los efectos. A pesar los numerosos medicamentos y de sus diversas áreas de cobertura aun no existe un consenso acerca de cuál es el tratamiento definitivo y por ello se debe recurrir al doctor de confianza para que sea él quien decida como proceder.
En caso de que el así lo apruebe la utilización de Benicar (Olmesartan) garantizará el ensanchamiento de los vasos sanguíneos los cuales debido al incremento de la angiotensina II se achican. Si este efecto es alcanzado más sangre llegará hasta el corazón provocando que la oxigenación del resto de los órganos se realice sin inconvenientes.
La dosificación correcta de este medicamento y con qué diurético combinarlo (en caso de que sea necesario) debe ser siempre especificada y controlada por un profesional. En la mayoría de los casos se sugiere la utilización de diuréticos tiazidicos en bajas dosis para alcanzar mejores resultados.
Además esta combinación farmacológica posee leves efectos secundarios y pocas contraindicaciones. Benicar (Olmesartan) al ser un antagonista de los receptores de la angiotensina II brinda gran eficacia al reducir la presión arterial pero no produce tos, un síntoma muy común en otra clase de tratamiento.
En conclusión se puede decir que al recibir un tratamiento combinado de antihipertensivos y diuréticos se logran certeros resultados en la lucha contra la presión sanguínea elevada. Mientras que un fármaco como Benicar (Olmesartan) amplia el caudal arterial para que más sangre transite por él, los diuréticos eliminan los líquidos sobrantes que se interponen en el camino de la sangre.
Por lo tanto, esta forma de medicación reducirá las posibilidades de experimentar edemas pulmonares y fallas cardiacas o cerebrales, que en distinta gravedad constituyen los riesgos más importantes de la hipertensión arterial.
Articulos Relacionados: