Siempre fui un chico exigente conmigo mismo. En las épocas de escuela, controlaba que todo estuviera en mi mente antes de cada clase y unos años más tarde me encargaba de revisar mi aspecto frente al espejo una y otra vez antes de presentarme a un examen oral en la carrera de abogacía. Creo que algo de aquella puntillosidad se debía, en gran parte, al profundo sentimiento de minusvalía que me provocaba el acné severo en el rostro y en áreas de mi cuerpo como la espalda, la nuca y el cuello. El tema realmente me angustiaba y no sabía ya cómo enfrentarlo, a sabiendas de que los tratamientos que había emprendido, con cremas y comprimidos recetados por una decena de médicos, habían fracasado rotundamente.
El malestar por verme así, atravesado por el acné, era tan grande, que me avergonzaba invitar a una chica que me gustaba a tomar algo, y ni hablar de proponerle intimar. La sola idea de que viera las pústulas y espinillas en mi espalda ante algún descuido mío, sencillamente me aterrorizaba. Así fui encerrándome sobre mi mismo, como un caracol, hasta dedicarme exclusivamente al estudio y a conocer amigos a través de chats de Internet. Sólo allí me sentía libre para expresar mis pensamientos tranquilamente, sin preocuparme por que me estuvieran escrutando. Hasta que en un foro sobre gente con mi mismo problema, leí sobre un medicamento llamado Accutane Genérico que, según decían, atacaba como ningún otro el acné severo. Me dije a mi mismo que no tenía nada que perder, averigüé de qué se trataba y con el dato visité a mi dermatólogo.
El cambio fue inmediato. Por su efecto desinflamante, Accutane Genérico actuó de inmediato sobre los granos odiosos que invadían mi cuerpo. La hinchazón de las lesiones bajó en pocos días y en unos cuantos meses de tratamiento apenas quedaban marcas viejas de la guerra que se había batido durante años en mi rostro y en mi cuerpo. El médico me explicó que la droga de base de Accutane Genérico, llamada Isotretinoína, si mal no recuerdo, es un poderoso agente antiinflamatorio que trabaja internamente, reduciendo la grasitud que se acumula en los poros y es culpable de las pápulas, puntos negros y pústulas que nos afean tanto. Antes de Accutane Genérico realmente me daba vergüenza mirarme al espejo, pero ahora recobré la confianza en mí mismo. Mi espalda también luce mucho mejor y hasta me atrevo a usar la camisa un poco desabrochada, algo impensado en mí poco tiempo atrás. Y lo más importante: ahora me animo a salir de casa y hasta voy de copas con mis amigos del chat. Mi piel está realmente tan bien que nadie sospecha que he sufrido tanto por culpa del acné severo. Tampoco se los contaré. ¿Para qué? Ahora soy muy feliz.
Articulos Relacionados: